Me piden un libro, un compendio de letras que hable de cosas que me son añejas, distantes y diáfanas, cosas como el amor mismo. Me piden un poemario inmaculado donde se hagan presentes los besos que no he dado, un verso sin aristas que hable de noches de esas que solo se fabrican entre dos; me asfixian, los amigos en el bar, las locas en su jaula, las damas de alcurnia y hasta las putas de esquina. Hablan en su absurda necedad de un sentimiento que hace tiempo guardé en la maleta del pasado. Me piden risa y tengo lágrimas, me llaman poeta, me tildan de amoroso y asumen que existo, me asumen feliz sin saber que ando haciendo pactos con la soledad. Ignorando que estoy enfermo de olvido, me incitan a inventar una historia donde el amor aún con sus tantas cicatrices ría como si nada, que vaya saltando entre letra y letra como salta el grillo en la mañana pausada de algún otoño... ¡Me piden tanto, y yo muriendo!"
Leonel Uriel Alzate
400/210

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